
No se que pensar en verdad... A veces todo se puede poner demasiado gris casi al llegar al profundo negro.
Sobre el sendero ponía uno a uno mis pies descalzos sobre sombras que marcaban la direccion equivocada, caminaba confiada de saber que todo se estaba perdiendo, confiada de creer que algo podría mejorar si seguí caminando.
Así, queriendo escaparme del sendero empecé a correr, quería volar mas mis alas ya estaban atrás, en el atrás que había dejado. Seguí corriendo buscando algún lugar donde esconderme, donde podría pensar y quizás recapacitar.
La oscuridad seguía avecinándose en mi camino, y yo seguía siguiéndola silenciosa y pausadamente.
Sentí que alguien me seguía, alguien lo hacia desde hace tiempo ya, no me había dado cuenta de lo ocurrido hasta que se paro frente a mi de un soplido.
Era la Muerte...Si la señora Muerte.
Esa que me había venido a buscar hace años atrás y que con orgullo logre combatir, mas ahora venia en el momento del punto quiebre, en el momento preciso para no poder huir.
Venia a por mi de nuevo creyéndome indefensa e inepta.
Pues así estaba, completamente incorrecta en mi camino...Todo el sendero recorrido llegaba hasta ella... Era lo que había elegido para mi?...Pues creo que si...¡
No lo veía hasta ahora que la tenia en frente.
-Pudiste escapar hace dos años, solo porque alguien mas quería a por ti, mas ahora en el estado que estas, a pesar de los muchos que te rodean, no quieres saber mas...Confusión es lo que emana de ti.
-Se que me siento así, de no sentirlo no te tendría frente a mi, sino que estaría gozosa de no existir para ti, mas me has traído porque yo lo he decidido, tu papel lo juegas muy bien y hoy estas aquí porque te lo pedí.
-Solo dime lo que quieres, aunque sabes que solo te puedo dar una cosa. A mi.
-Solo te quiero a ti, para darme cuenta de mi.
Me despedi con sombrero negro en mano sangrando de pies a cabeza, sus costumbres eran un poco perdidas del la vida real, jamas pensé que fuera divertirme tanto estar tan cerca de ella... El experimento había resultado y mi cabello empapado de un rojo vivo era testigo de aquel laberinto.

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